Ahora o Nunca: Modelando la Farmacia del Futuro

imageEn abril del 2013, la Royal Pharmaceutical Society encargó a una comisión independiente formada por expertos de los distintos ámbitos sanitarios un informe que ayudara a establecer el rol de la Farmacia dentro del National Health System. Dicho informe compila las conclusiones recogidas a través de distintos encuentros y cuestionarios en los que participaron representantes de la Farmacia, Medicina y Enfermería, así como de las Asociaciones de Pacientes. El documento que aúna el resultado de todo esto fue denominado: Now or Never: Shaping Pharmacy for the Future

Si bien la dirección está clara, los británicos no están satisfechos con el ritmo al que avanza la Farmacia en el desplazamiento del rol de dispensador al de proveedor de servicios sanitarios a pesar de las numerosas iniciativas surgidas a lo largo de los años en el país. Digamos que la nueva Farmacia británica hace tiempo que dio sus primeros pasos, pero no termina de madurar y consolidarse. Os resumo los principales puntos de consenso:

  • Retos  que enfrenta el NHS: el futuro modelo de Farmacia va a estar determinado por lo que  ocurra en el NHS. Pues bien, el sistema de salud británico atraviesa una década de estancamiento en el presupuesto mientras aumenta la demanda de nuevos servicios, especialmente los relacionados con los enfermos crónicos. Será la Farmacia quien deba desarrollarlos basándose en la evidencia costo-efectividad clínica. Por otra parte, los medicamentos son el hueso duro del sistema y, aunque ya forma parte de la estrategia de la política sanitaria inglesa, la optimización de su uso continúa siendo una meta por alcanzar.
  • Retos que enfrenta la Farmacia: principalmente el desplazamiento del rol de dispensador a otro centrado en conseguir el uso correcto de los medicamentos y en la colaboración con el cuidado del paciente y su bienestar. De esto se habla mucho en círculos farmacéuticos, pero significa bastante poco para los expertos en política sanitaria y, bastante menos, para el público en general. Creen que hay que encontrar formas claras y accesibles de expresar lo que la Farmacia puede y debería hacer. A pesar de la implantación de dos tipos de servicios a nivel nacional, el “Medicines use Reviews” en 2005 y el “New Medicines Service” en 2011, así como otros asignados a nivel local, la Farmacia inglesa considera que está lejos de desarrollar todo su potencial.  El impacto de la tecnología y de la restricción de fondos ejerce una gran presión para avanzar en este sentido y aprovechar todo lo que puede aportar el profesional de la salud más accesible y, sin embargo, totalmente infrautilizado. De no ser así, advierten, cada vez será más prescindible y sustituible por robots y técnicos.
  • Modelos de cuidados/servicios llevados a cabo en la Farmacia en Inglaterra: la comisión recibió más de 100 ejemplos de servicios orientados al cuidado del paciente que se están llevando a cabo en el país. Principalmente destinados a conseguir la optimización de la farmacoterapia, promover la salud pública, aliviar la atención primaria o conseguir formas integradas de trabajo con otros profesionales. Sin embargo, a día de hoy, siguen considerándose iniciativas innovadoras, excepcionales,  y no se ha llegado a planificar una estrategia firme para su implantación a gran escala.
  • ¿Por qué estos modelos no se han extendido totalmente?: las razones señaladas son, la marginación de la Farmacia dentro del NHS, el poco conocimiento público del nuevo rol del farmacéutico, la falta de liderazgo y de una visión consistente derivada de la fragmentación del colectivo y la falta de un programa estructurado a nivel nacional que apoye a los farmacéuticos en la asunción del nuevo rol. Por otro lado, los farmacéuticos comunitarios están profesionalmente aislados y rara vez participan en equipos clínicos pues no hay consciencia de su potencial impacto en la gestión de la farmacoterapia y en la atención al paciente. Otra de las razones señaladas fue la ausencia de un abordaje estratégico y coherente en la asignación de los servicios farmacéuticos. Esto último contrasta con el llevado a cabo en Escocia (página 20), donde durante una década, se ha seguido una política nacional sistemática para desarrollar la Atención Farmacéutica con la clara intención de integrar a los farmacéuticos en el NHS como proveedores de servicios sanitarios. Finalmente, pero no por ello menos importante, la remuneración. El principal beneficio deriva de la dispensación (cantidad fija por dispensación + costo medicamento) y, adicionalmente, son retribuidos los servicios. Estos han sido objeto de críticas al estar los incentivos enfocados en la cantidad y no en el beneficio conseguido.
  • ¿Qué hay que hacer?: algunas de las propuestas son:
  1. Convencer al público, a los demás profesionales y a los responsables políticos, de que la Farmacia puede asumir nuevas responsabilidades. Esto sólo será posible partiendo del convencimiento propio.
  2. Es necesario un liderazgo fuerte a nivel nacional y local, así como evitar el enfrentamiento entre las distintas entidades que dicen representar la profesión. Los líderes locales deben vislumbrar las oportunidades para ofrecer nuevos servicios en colaboración con otros profesionales.
  3. Es vital que se pongan en marcha iniciativas valientes. Los farmacéuticos a nivel local y nacional deben comprometerse activamente y ofrecer soluciones específicas a los problemas de salud y de financiación. De lo contrario, tendrán que esperar bastante para ser convocados a la mesa negociadora.
  4. Aprovechar los recursos tecnológicos a nuestro alcance. La historia clínica compartida es necesaria para llevar a cabo muchos de estos servicios.
  5. Las farmacias están registradas como proveedoras del NHS, así que pueden optar a las ofertas de contratos para llevar a cabo servicios sociales o sanitarios tales como la cesación tabáquica, salud sexual, tratamiento de la obesidad, etc. Animan a los farmacéuticos a organizarse en redes profesionales o compañías que ofrezcan servicios profesionales. De esta forma, en el futuro habrá dos tipos de farmacéuticos, aquellos centrados en la dispensación y los que adicionalmente asuman nuevos roles. Cabe la posibilidad de establecer distintos contratos con las farmacias comunitarias para llevar a cabo una u otra actividad.
  6. Establecer nuevos consorcios. La Farmacia comunitaria podrá constituir un centro de salud donde trabajen otros profesionales sanitarios como médicos, podólogos, etc y en otras ocasiones, serán los farmacéuticos los que se incorporen a redes profesionales locales para llevar a cabo la gestión de la farmacoterapia, consejo y apoyo a otros profesionales y pacientes, etc.
  7. Ser conscientes de la gran oportunidad que existe en los servicios de Atención Farmacéutica a los mayores en residencias o en el hogar, así como en el entrenamiento del personal responsable de su cuidado.

El documento termina con algunas recomendaciones a los farmacéuticos, al NHS, a la Royal Pharmaceutical Society y a los gestores locales deducibles de todo lo comentado anteriormente.

Como veréis, a pesar de las diferencias entre ambos sistemas farmacéuticos, en esencia enfrentamos los mismos retos. En nuestro caso, acuciados por la dura coyuntura económica que atravesamos. Los británicos hace tiempo que iniciaron el camino hacia la nueva Farmacia asistencial, mientras que nosotros, como el bebé de la foto, luchamos ahora por enderezarnos y ensayar los primeros pasos. ¿Por qué no aprender de los aciertos y errores de aquellos que nos preceden en el camino?

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