Farmacéuticos para la historia

El Correo Farmacéutico nombrará el próximo 17 de marzo “Farmacéutico del Año” a uno de los cinco candidatos que optan a dicho galardón. Se trata de la primera edición de este premio que está concebido como una forma de reconocimiento, a título individual, a la trayectoria profesional. Aquí podéis encontrar más información sobre los cinco farmacéuticos, pertenecientes a distintos ámbitos profesionales, que aspiran al mismo. Dicho evento, ha suscitado en Twitter cierto revuelo promocional y también, como de costumbre, algún que otro ingenioso comentario. En honor a la verdad y sin ánimo de desmerecer a nada ni a nadie; a estos, más que al evento en si, debo la  inspiración para este post. De alguna manera, me hicieron pensar en todos aquellos farmacéuticos que a lo largo de la historia han dedicado su talento y su trabajo al avance de la ciencia y, por ende, de la humanidad. De ahora en adelante, habrá un espacio reservado para ellos en el blog, que doy por inaugurado hoy con este pequeño homenaje a cinco ilustres boticarios:

Joseph Louis Proust (1754-1826)

Joseph Louis Proust

Nace en Angers, Francia. Hijo de boticario, simultaneó su etapa escolar con el trabajo en la farmacia paterna donde adquirió los primeros conocimientos sobre química y botánica. A los 21 años, tras un brillante concurso, gana por oposición la plaza de Farmacéutico Jefe del Hospital de Salpêtrière, en París. Durante su estancia en la capital francesa, traba amistad con el químico Lavoisier, a través de cuya recomendación, es contratado por el Gobierno español para enseñar química en Madrid. Entre su legado destacan el descubrimiento de el azúcar de uva o glucosa y el desarrollo  de la ley de las proporciones definidas o ley de Proust que establece que, cuando varios elementos se combinan para formar un determinado compuesto, lo hacen en una relación de pesos fija. Esta ley, junto a la de la conservación de la masa, de su amigo Lavoisier y la de las proporciones múltiples de Dalton, sentarían las bases de la química actual.

Karl Wilhelm Scheele (1742-1786)

Karl Wilhelm Scheele

Nace en Pomerania, Alemania. Farmacéutico de profesión, es considerado como uno de los mejores químicos del siglo XVIII. Sus estudios dieron como fruto el descubrimiento del oxígeno y el nitrógeno. Descubrió también, aunque sin ser consciente de ello, el bario, el cloro, el magnesio y el molibdeno. Así mismo, se le atribuye el descubrimiento de numerosos compuestos tales como el ácido cítrico, el ácido úrico, el ácido tartárico, el glicerol, la albúmina vegetal, el cianuro de hidrógeno, el fluoruro de hidrógeno y el sulfuro de hidrógeno. Ideó además, un proceso similar a la pasteurización. Curiosamente, murió envenenado por mercurio pues tenía la mala costumbre de probar todos los productos químicos a los que iba dando luz.

Friedrich Wilhelm Adam Setürner (1783-1841)

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Nacido en Paderborn, Alemania. Aprendiz de farmacéutico desde los 16 años, estableció su propia farmacia en 1809. A él le debemos el descubrimiento y el aislamiento de los principios químicos de la morfina a la que, como probablemente sabréis, bautizó así en honor a Morfeo, el dios griego de los sueños. En 1818, la morfina fue incluida en De Materia Médica donde sería descrita como “el más notable medicamento descubierto por el hombre, de utilización más segura que el opio y con una virtud analgésica bastante superior”. A día de hoy, continua siendo el analgésico opioide más eficaz frente al dolor severo.

José Rodríguez Carracido (1856-1928)

José Rodríguez Carracido

Nace en Santiago de Compostela, en el seno de una modesta familia gallega. Tras una brillante carrera, se licenció en Farmacia en la ciudad que le vio nacer. Aprobó las oposiciones de ingreso al cuerpo de Farmacéuticos Militares con el número uno. Posteriormente, ganaría también en reñidísimas oposiciones las cátedras de Química Orgánica y Química Biológica en la facultad de Farmacia de la Universidad Central de Madrid. Gozó allí de un gran prestigio como profesor y científico, siendo elegido Decano por sus compañeros y, más tarde, nombrado Rector de dicha Universidad . Entre su legado se encuentran obras básicas como el “Tratado de Química Orgánica” y el ” Tratado de Química Biológica“, con el que introdujo y difundió el estudio de la Bioquímica en España.

Joan Massagué Solé, 1953   

Joan Massague

Este farmacéutico barcelonés, con mucho que aportar todavía, tiene ya un lugar garantizado entre los grandes científicos de la historia. Joan Massagué es Licenciado en Farmacia y Doctor en Bioquímica por la Universidad de Barcelona. En 1982, se trasladó a la Universidad estadounidense de Brown, donde descubriría el receptor de la insulina. En 1989 comenzó a dirigir el departamento de Biología Celular y Genética en el Memorial Sloan-kettering Cancer Center de Nueva York, donde aceptaría la dirección del programa de Biología y Genética del cáncer en el año 2003. Su investigación ha sido clave para conocer los mecanismos que permiten detener la proliferación celular. Gracias a su trabajo ha sido posible identificar los genes que controlan la metástasis de las células tumorales del cáncer de mama hacia otros órganos. Recientemente, la línea de investigación que ha llevado a cabo durante diez años ha culminado con el descubrimiento de el mecanismo general de colonización de la metástasis. Actualmente, se encuentra ya trabajando en la creación de anticuerpos que impidan este proceso.

A pesar de que la profesión farmacéutica atraviesa ahora momentos de incertidumbre y da la impresión de andar a veces perdida, tratando de reubicarse en el contexto actual, contará siempre con una certeza absoluta: la de su esencial contribución al progreso y bienestar de las generaciones pasadas, presentes y, sin lugar a dudas, futuras.

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Ahora o Nunca: Modelando la Farmacia del Futuro

imageEn abril del 2013, la Royal Pharmaceutical Society encargó a una comisión independiente formada por expertos de los distintos ámbitos sanitarios un informe que ayudara a establecer el rol de la Farmacia dentro del National Health System. Dicho informe compila las conclusiones recogidas a través de distintos encuentros y cuestionarios en los que participaron representantes de la Farmacia, Medicina y Enfermería, así como de las Asociaciones de Pacientes. El documento que aúna el resultado de todo esto fue denominado: Now or Never: Shaping Pharmacy for the Future

Si bien la dirección está clara, los británicos no están satisfechos con el ritmo al que avanza la Farmacia en el desplazamiento del rol de dispensador al de proveedor de servicios sanitarios a pesar de las numerosas iniciativas surgidas a lo largo de los años en el país. Digamos que la nueva Farmacia británica hace tiempo que dio sus primeros pasos, pero no termina de madurar y consolidarse. Os resumo los principales puntos de consenso:

  • Retos  que enfrenta el NHS: el futuro modelo de Farmacia va a estar determinado por lo que  ocurra en el NHS. Pues bien, el sistema de salud británico atraviesa una década de estancamiento en el presupuesto mientras aumenta la demanda de nuevos servicios, especialmente los relacionados con los enfermos crónicos. Será la Farmacia quien deba desarrollarlos basándose en la evidencia costo-efectividad clínica. Por otra parte, los medicamentos son el hueso duro del sistema y, aunque ya forma parte de la estrategia de la política sanitaria inglesa, la optimización de su uso continúa siendo una meta por alcanzar.
  • Retos que enfrenta la Farmacia: principalmente el desplazamiento del rol de dispensador a otro centrado en conseguir el uso correcto de los medicamentos y en la colaboración con el cuidado del paciente y su bienestar. De esto se habla mucho en círculos farmacéuticos, pero significa bastante poco para los expertos en política sanitaria y, bastante menos, para el público en general. Creen que hay que encontrar formas claras y accesibles de expresar lo que la Farmacia puede y debería hacer. A pesar de la implantación de dos tipos de servicios a nivel nacional, el “Medicines use Reviews” en 2005 y el “New Medicines Service” en 2011, así como otros asignados a nivel local, la Farmacia inglesa considera que está lejos de desarrollar todo su potencial.  El impacto de la tecnología y de la restricción de fondos ejerce una gran presión para avanzar en este sentido y aprovechar todo lo que puede aportar el profesional de la salud más accesible y, sin embargo, totalmente infrautilizado. De no ser así, advierten, cada vez será más prescindible y sustituible por robots y técnicos.
  • Modelos de cuidados/servicios llevados a cabo en la Farmacia en Inglaterra: la comisión recibió más de 100 ejemplos de servicios orientados al cuidado del paciente que se están llevando a cabo en el país. Principalmente destinados a conseguir la optimización de la farmacoterapia, promover la salud pública, aliviar la atención primaria o conseguir formas integradas de trabajo con otros profesionales. Sin embargo, a día de hoy, siguen considerándose iniciativas innovadoras, excepcionales,  y no se ha llegado a planificar una estrategia firme para su implantación a gran escala.
  • ¿Por qué estos modelos no se han extendido totalmente?: las razones señaladas son, la marginación de la Farmacia dentro del NHS, el poco conocimiento público del nuevo rol del farmacéutico, la falta de liderazgo y de una visión consistente derivada de la fragmentación del colectivo y la falta de un programa estructurado a nivel nacional que apoye a los farmacéuticos en la asunción del nuevo rol. Por otro lado, los farmacéuticos comunitarios están profesionalmente aislados y rara vez participan en equipos clínicos pues no hay consciencia de su potencial impacto en la gestión de la farmacoterapia y en la atención al paciente. Otra de las razones señaladas fue la ausencia de un abordaje estratégico y coherente en la asignación de los servicios farmacéuticos. Esto último contrasta con el llevado a cabo en Escocia (página 20), donde durante una década, se ha seguido una política nacional sistemática para desarrollar la Atención Farmacéutica con la clara intención de integrar a los farmacéuticos en el NHS como proveedores de servicios sanitarios. Finalmente, pero no por ello menos importante, la remuneración. El principal beneficio deriva de la dispensación (cantidad fija por dispensación + costo medicamento) y, adicionalmente, son retribuidos los servicios. Estos han sido objeto de críticas al estar los incentivos enfocados en la cantidad y no en el beneficio conseguido.
  • ¿Qué hay que hacer?: algunas de las propuestas son:
  1. Convencer al público, a los demás profesionales y a los responsables políticos, de que la Farmacia puede asumir nuevas responsabilidades. Esto sólo será posible partiendo del convencimiento propio.
  2. Es necesario un liderazgo fuerte a nivel nacional y local, así como evitar el enfrentamiento entre las distintas entidades que dicen representar la profesión. Los líderes locales deben vislumbrar las oportunidades para ofrecer nuevos servicios en colaboración con otros profesionales.
  3. Es vital que se pongan en marcha iniciativas valientes. Los farmacéuticos a nivel local y nacional deben comprometerse activamente y ofrecer soluciones específicas a los problemas de salud y de financiación. De lo contrario, tendrán que esperar bastante para ser convocados a la mesa negociadora.
  4. Aprovechar los recursos tecnológicos a nuestro alcance. La historia clínica compartida es necesaria para llevar a cabo muchos de estos servicios.
  5. Las farmacias están registradas como proveedoras del NHS, así que pueden optar a las ofertas de contratos para llevar a cabo servicios sociales o sanitarios tales como la cesación tabáquica, salud sexual, tratamiento de la obesidad, etc. Animan a los farmacéuticos a organizarse en redes profesionales o compañías que ofrezcan servicios profesionales. De esta forma, en el futuro habrá dos tipos de farmacéuticos, aquellos centrados en la dispensación y los que adicionalmente asuman nuevos roles. Cabe la posibilidad de establecer distintos contratos con las farmacias comunitarias para llevar a cabo una u otra actividad.
  6. Establecer nuevos consorcios. La Farmacia comunitaria podrá constituir un centro de salud donde trabajen otros profesionales sanitarios como médicos, podólogos, etc y en otras ocasiones, serán los farmacéuticos los que se incorporen a redes profesionales locales para llevar a cabo la gestión de la farmacoterapia, consejo y apoyo a otros profesionales y pacientes, etc.
  7. Ser conscientes de la gran oportunidad que existe en los servicios de Atención Farmacéutica a los mayores en residencias o en el hogar, así como en el entrenamiento del personal responsable de su cuidado.

El documento termina con algunas recomendaciones a los farmacéuticos, al NHS, a la Royal Pharmaceutical Society y a los gestores locales deducibles de todo lo comentado anteriormente.

Como veréis, a pesar de las diferencias entre ambos sistemas farmacéuticos, en esencia enfrentamos los mismos retos. En nuestro caso, acuciados por la dura coyuntura económica que atravesamos. Los británicos hace tiempo que iniciaron el camino hacia la nueva Farmacia asistencial, mientras que nosotros, como el bebé de la foto, luchamos ahora por enderezarnos y ensayar los primeros pasos. ¿Por qué no aprender de los aciertos y errores de aquellos que nos preceden en el camino?

#NoSinEvidencia

Llega un momento en que las medias tintas no funcionan. No se puede pretender ser ateo y también creyente o de izquierdas y de derechas al mismo tiempo. Tenemos la obligación de posicionarnos. Adoptar una postura ambigua ante temas fundamentales mina nuestra credibilidad y siembra la desconfianza a nuestro alrededor. Este es uno de ellos.

Yo, como farmacéutica, considero totalmente contraproducente y éticamente inaceptable la intención del Ministerio de Sanidad de equiparar los compuestos homeopáticos a los medicamentos. Por una razón muy sencilla. A día de hoy, no se ha podido demostrar su eficacia. Y si no son eficaces, no son medicamentos. Por otra parte, también pueden constituir un grave riesgo para el paciente cuando, en caso de optar por este tipo de productos, se evite o retrase el diagnóstico y el tratamiento adecuado. Tal circunstancia, por tanto, dotaría a la homeopatía de una legitimidad que no merece y contravendría en todo punto los principios fundamentales de la Deontología farmacéutica. Por todo ello, suscribo el siguiente manifiesto:

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La evidencia científica es uno de los pilares sobre los que se asienta la medicina moderna. Esto no siempre ha sido así: durante años, se aplicaron tratamientos médicos sin comprobar previamente su eficacia y seguridad. Algunos fueron efectivos, aunque muchos tuvieron resultados desastrosos.
Sin embargo, en la época en la que más conocimientos científicos se acumulan de la historia de la humanidad, existen todavía pseudo-ciencias que pretenden, sin demostrar ninguna efectividad ni seguridad, pasar por disciplinas cercanas a la medicina y llegar a los pacientes.
Los firmantes de este manifiesto, profesionales sanitarios y de otras ramas de la ciencia, periodistas y otros, somos conscientes de que nuestra responsabilidad, tanto legal como ética, consiste en aportar el mejor tratamiento posible a los pacientes y velar por su salud. Por ello, la aparición en los medios de comunicación de noticias sobre la apertura de un proceso de regulación y aprobación de medicamentos homeopáticos nos preocupa como sanitarios, científicos y ciudadanos, y creemos que debemos actuar al respecto. Las declaraciones de la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) asegurando que “no todos los medicamentos homeopáticos tienen que demostrar su eficacia” y que “la seguridad no se tiene que demostrar con ensayos clínicos específicos” no hacen sino aumentar nuestra preocupación.
Por lo tanto, solicitamos:
  1. Que no se apruebe ningún tratamiento que no haya demostrado, mediante ensayos clínicos reproducibles, unas condiciones de eficacia y seguridad al menos superiores a placebo. La regulación de unos supuestos medicamentos homeopáticos sin indicación terapéutica es una grave contradicción en sí misma y debe ser rechazada. Si no está indicado para nada ¿para qué hay que darlo?.
  2. Que la AEMPS retire de la comercialización aquellos fármacos, de cualquier tipo, que pese a haber sido aprobados, no hayan demostrado una eficacia mayor que el placebo o que presenten unos efectos adversos desproporcionados.
  3. Que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y el resto de autoridades sanitarias persigan a aquellas empresas que atribuyen cualidades curativas o beneficiosas para la salud a sus productos sin haberlo demostrado científicamente.
  4. Que el Consejo General de Colegios de Médicos de España / Organización Médica Colegial, en cumplimiento del artículo 26 del Código de Deontología Médica, desapruebe a los facultativos que prescriban tratamientos sin evidencia científica demostrada.

Me gustaría cerrar esta pequeña aportación con ocho puntos esenciales recogidos en el Código Deontológico Farmacéuticolos relativos a la relación con el paciente:

  1. Es responsabilidad del farmacéutico contribuir a la mejora de la salud y calidad de vida del paciente, promoviendo su derecho a la prevención y diagnóstico de la enfermedad y a tratamientos terapéuticos eficaces y seguros.
  2. El farmacéutico mediante la práctica de sus conocimientos facilitará la correcta aplicación de los medios preventivos, diagnósticos y terapéuticos.
  3. El farmacéutico proporcionará una información veraz y adecuada a cada paciente, no promoviendo, en ningún caso, expectativas terapéuticas inadecuadas.
  4. El farmacéutico antepondrá el beneficio del paciente a sus legítimos intereses personales, profesionales o económicos.
  5. El farmacéutico respetará la dignidad del paciente y su derecho individual a la libertad de aceptar o rechazar un tratamiento.
  6.  El farmacéutico respetará las características personales y culturales de los pacientes, no estableciendo diferencias basadas en nacimiento, sexo, raza, religión, opinión o cualquier otra circunstancia.
  7. El farmacéutico y sus colaboradores están obligados al secreto profesional. El farmacéutico protegerá y salvaguardará el derecho del paciente a la confidencialidad de sus datos.
  8. El farmacéutico establecerá con el paciente una comunicación personalizada que humanice y facilite el acto profesional.

La dispensación, a propósito de una tesis doctoral

Tres de cada cuatro pacientes no saben que medicamentos toman. Así rezaba el titular de un artículo publicado por el periódico ABC  el pasado 11 de julio. En él se hace referencia a las conclusiones de una tesis doctoral, llevada a cabo en la Facultad de Medicina de Murcia, en la que la flamante doctora lanza un guante que hoy, tengo a bien recoger. En concreto, la investigación revela que un 51’1% de los pacientes encuestados no conocía el medicamento que se les había prescrito y un 25’3% tenía un conocimiento insuficiente. En fin, como comprenderéis, considerar este resultado “alarmante” sería quedarse corto.

Primeramente, aunque pueda parecer obvio, me gustaría recordar que la Ley 16/1997, de 25 de abril, de regulación de servicios de las Oficinas de Farmacia, incluye entre los deberes del farmacéutico el informar a los pacientes sobre el tratamiento farmacológico. Así mismo, la Ley 29/2006, de garantías de uso racional de medicamentos y productos sanitarios, en el capítulo IV, dice textualmente “los farmacéuticos participarán en la realización del conjunto de actividades destinadas a la utilización racional de los medicamentos, en particular, a través de la dispensación informada al paciente

No olvidemos que estamos hablando de “dispensación”, es decir, lo que constituye a día de hoy la actividad central del farmacéutico. Entregar un medicamento no es dispensar, si así fuera, cualquier máquina expendedora resultaría  mucho más eficiente. La dispensación es un acto complejo que requiere tiempo y personal cualificado. A modo de síntesis, debería seguir el siguiente protocolo:

En desagravio de mi gremio, debo añadir que transmitir toda esta información muchas veces  es imposible, simplemente, por falta de datos. Si no conocemos el diagnóstico, por ejemplo, la información que podemos dar es muy limitada. No tenemos acceso a la historia clínica, ni se nos facilita el que pueda existir una comunicación fluida con el médico.

Probablemente es pura ingenuidad, pero no puedo evitar preguntarme cómo es posible que la legislación nos obligue a contribuir al uso racional del medicamento y al mismo tiempo no nos conceda las herramientas necesarias para hacerlo con rigor. Transmitir “a ciegas” lo que el médico ha estipulado creo que tiene poco que ver con la información efectiva que se le debería exigir a un profesional del medicamento. Por otra parte, el único sistema de vigilancia que existe sobre el acto de dispensación es la verificación, por parte de la administración, de que el medicamento que se entrega coincida con el prescrito. Por tanto, el que se lleve a cabo con más o menos rigurosidad  va a depender exclusivamente del sentido de la responsabilidad profesional de cada uno. Ni que decir tiene que en tiempos de crisis y de reducciones de personal todo esto se torna aún más peligroso. Quizás una buena forma de control, aparte de las que puedan ejercer las instituciones, sería educar al ciudadano sobre lo que realmente es un farmacéutico y lo que se debe esperar de él. Esto puede parecer algo evidente, pero ciertamente no lo es. A lo largo de mi vida profesional he constatado que existe una gran confusión.

La autora de la tesis, Araceli Clavel Rojo, sugiere como vías de solución, una redacción óptima y efectiva de los prospectos por parte de los laboratorios y un mayor protagonismo del farmacéutico como último profesional al que tiene acceso el paciente antes de tomar la medicación. Desde aquí, me adhiero a su propuesta, no sin antes recalcar la necesidad de implantar los mecanismos pertinentes que nos permitan tener una visión global del paciente y su tratamiento. El que un 75% de los pacientes carezca de la información adecuada sobre sus medicamentos es motivo más que suficiente para, como mínimo, pararse a reflexionar sobre la eficacia de los sistemas habilitados para ello.

La avanzadilla farmacéutica en Québec

Estoy segura de que la mayoría conocéis este vídeo. De esta forma L’Ordre des Pharmaciens du Québec presentaba ante el ciudadano las nuevas actividades que llevaría a cabo el farmacéutico a partir del 3 de septiembre del año en curso. Llegó a ser muy popular  pues, de alguna manera,  alentaba la esperanza de aquellos que consideramos necesario un cambio de paradigma en la forma de entender la profesión. Sin embargo, cualquier batalla raramente está exenta de periodos de avance y retroceso. La implantación de la ley que otorga nuevos poderes al farmacéutico se ha tenido que retrasar. No ha sido posible alcanzar un acuerdo con el Gobierno sobre la retribución de estos servicios antes de la fecha convenida. [1] 

La Loi 41 (cuyo proyecto de ley fue elaborado mediante la colaboración entre los órganos representantes del colectivo médico y farmacéutico [6]) amplía las competencias del farmacéutico en siete intervenciones concretas:

  • Prolongación de una orden médica: el farmacéutico podrá renovar el tratamiento durante un periodo de tiempo, previamente establecido por el médico, no superior a un año. Algunos medicamentos quedan excluidos.
  • Prescripción de medicamentos cuando no es necesario un diagnóstico previo: el fin es el de evitar ciertos problemas de salud. Se trataría de medicamentos para dejar de fumar; ácido fólico o vitaminas en mujeres que están tratando de quedarse embarazadas; tratamiento de náuseas y vómitos en embarazadas; antimaláricos, antipalúdicos o antidiarréicos para los que viajan a destinos de riesgo; tratamiento de la pediculosis y anticoncepción de emergencia.
  • Ordenar e interpretar ciertas pruebas de laboratorio: únicamente con objeto de prevenir o resolver problemas relacionados con los medicamentos. Por ejemplo, para determinar la eficacia de un anticoagulante o el daño hepático provocado por un determinado fármaco. La intervención ha de quedar registrada junto con las razones por las que se llevó a cabo y el médico debe ser informado del resultado.
  • Ajustar un tratamiento: con objeto de mejorar la eficacia y seguridad de los medicamentos, el farmacéutico podrá modificar:
    • La forma farmacéutica
    • La cantidad
    • El régimen de dosificación
    • La dosis 
  • Sustituir un medicamentoante una interrupción demostrada del suministro, el farmacéutico puede sustituir un medicamento por otro del mismo grupo terapéutico.
  • Prescribir un medicamento para enfermedades leves y síntomas menores: se trataría de problemas de salud fácilmente reconocibles y tratables: acné leve, aftas bucales, conjuntivitis alérgica, eczema leve o moderado, dolor menstrual, herpes labial, dermatitis del pañal, infección reciente de orina en mujeres, rinitis alérgica, vaginitis por levaduras y hemorróides. 
  • Administrar un medicamento para demostrar el uso apropiado: los farmacéuticos, previamente acreditados, podrán administrar un medicamento vía oral, tópica, subcutánea, intramuscular o inhalatoria para explicar el uso correcto de los mismos al enfermo o sus familiares.

Es necesaria formación adicional obligatoria para poder llevar a cabo la sustitución en caso de desabastecimiento, prescripción en síntomas menores y el ajuste de los tratamientos. Para la administración de medicamentos también es necesario acreditación, pero en este caso es opcional. Sólo lo tendrán que hacer aquellos que deseen implantar el servicio. [2] 

Ante el agravio comparativo, surge una pregunta obligada: ¿cómo han llegado hasta aquí?. Para encontrar la respuesta, es necesario conocer cuáles son las circunstancias bajo las que ha tenido lugar este gran refuerzo de la figura profesional del farmacéutico:

Québec es territorialmente la provincia más grande de Canadá. Cuenta con ocho millones de habitantes, alrededor de 1700 farmacias y unos 8000 farmacéuticos. Al igual que en España, propiedad y titularidad están unidas. La farmacia canadiense está concebida como un centro exclusivamente sanitario donde la actividad comercial ligada a la parafarmacia está prohibida [3]. Es obligatorio disponer de un espacio reservado para atender al paciente confidencialmente y registrar todas las intervenciones en su ficha correspondiente. Se trabaja en colaboración con el médico y otros profesionales sanitarios. Desde el año 1978 adoptaron un sistema mixto de retribución que consistía en el cobro por el coste de adquisición de los medicamentos, una cantidad fija por cada dispensación y, adicionalmente,  por dos tipos de servicios, la opinión farmacéutica (consistía básicamente en la detección y resolución de PRM) y el rechazo de la dispensación [4]. A partir de 1996, se incorporaron  nuevas servicios profesionales como los sistemas personalizados de dosificación, administración ambulatoria parenteral de medicamentos, instrucción sobre el uso de cámaras espaciadoras, etc. La trayectoria, por tanto, en prestación de servicios sanitarios, es amplia. Este hecho, junto a la particular circunstancia de que entre un 20-25% de la población tiene dificultades de acceso a un centro de Atención Primaria, determinó que fuese la propia Administración la que decidiera conceder nuevas competencias a la botica. Atender a los pacientes en urgencias u hospitales les saldría diez veces más caro. [5]

Más de seis mil farmacéuticos recibieron la formación reglamentaria durante el verano. Las farmacias canadienses están ya preparados para asumir su nuevo rol al término de las negociaciones. ¿Y nosotros?, ¿estamos preparados para afrontar los cambios que nos conducirían a este modelo de farmacia?

Si os interesa saber más sobre el tema, os recomiendo leer esta entrada en el blog El rincón de Linimento. Francisco José Rua hizo un interesante análisis a raíz de la conferencia que impartió Marc Desgagné en España invitado por la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria.  

Fuentes de información:

[1]Expanded authority for Québec pharmacists delayed in wake of ongoing negotiations on compensation 

[2]Nouvelles activités des pharmaciens. Ordre des Pharmaciens du Québec

[3]Entrevista concedida a Correo Farmacéutico por Marc Desgagné,  farmacéutico canadiense.

[4]Remuneración farmacéutica. Sistema mixto. Barbero González Antonio; Elsevier (Farmacia profesional). 2002; 16: 14-7

[5] Conferencia impartida por Marc Desgagné, farmacéutico canadiense. Evento organizado por SEFAC. 2013.

[6] Legislative changue in Quebec gives pharmacists expanded authorities

Mi biblioteca 2.0 (área del paciente)

dibujo_biblioteca_infantilEn los tiempos que corren, no creo descubrir nada nuevo al afirmar que internet se ha convertido en  la principal fuente de información para la mayoría de las personas. Por otra parte, dada la cantidad de material disponible y su accesibilidad, constituye un medio inestimable para invertir en educación sanitaria. 

El farmacéutico puede aprovechar este potencial  para reforzar el conocimiento del paciente sobre sus problemas de salud o la medicación seleccionando herramientas de calidad, útiles y adaptadas a las características individuales de cada uno.

Algunas  fuentes de información para el paciente destacables son:

  1. CedimCat (Centro de Información de Medicamentos de Cataluña): el portal dispone de un apartado dirigido al ciudadano con información comprensible, orientada a conseguir el buen uso de los medicamentos.
  2. MedlinePlus (un servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU): contiene información fiable y fácil de leer organizada en tres apartados: “Temas de salud”, “Medicinas y suplementos” y “Vídeos y multimedia”
  3. Web de la Clínica de la Universidad de Navarra: el “Área de la salud” abarca información sobre medicamentos, pruebas diagnósticas, enfermedades y tratamientos. Incluye tres microsites específicas dedicadas al dolor, la diabetes y la nutrición, así como algunas otras herramientas de interés.
  4. La Escuela de Pacientes de la Junta de Andalucía: reúne recursos muy útiles en forma de guías, vídeos, etc, en relación a diez temas: asma infantil, EPOC, insuficiencia cardíaca, diabetes tipo 1 y tipo 2, cáncer colorrectal, fibromialgia, cáncer de mama, cuidados paliativos y la problemática del cuidador.
  5. FisterraSalud: portal creado por profesionales de la Atención Primaria. Contiene documentos para mostrar o imprimir, dirigidos a pacientes y familiares, sobre problemas de salud, dietas, procedimientos diagnósticos y terapéuticos, vacunas y enlaces útiles.
  6. Forumclínic (Hospital clínic de Barcelona): comparte guías practicas y vídeos sobre numerosas enfermedades y problemas de salud. Pretende la participación activa del paciente a través de foros sobre las distintas patologías en los que pueda intercambiar experiencias con otros afectados y consultar cualquier duda con un profesional sanitario.
  7. Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona: compila información sobre la salud organizada en torno a cinco áreas: familia, mujeres, hombres, gente mayor y el medicamento.
  8. Portal de Salud de la Comunidad de Madrid: el espacio dedicado al ciudadano  alberga información sobre medicamentos, diversas patologías, prevención, hábitos saludables, etc
  9. Medizzine: Portal hispano de medicina, medicamentos y plantas medicinales. La información está dirigida a pacientes y profesionales.
  10. La Universidad de los Pacientes: aúna material relativo a enfermedades, tratamientos, prevención y otros temas que pueden ser interesantes para el paciente.

La idea es complementar el acto de dispensación o de consejo farmacéutico con la recomendación de algún recurso online  fiable. No olvidemos que cualquiera puede opinar en internet y que, por tanto, también puede constituir una amenaza desde el punto de vista sanitario. Lo ideal es que esta información esté dirigida, indicada por un profesional de la salud. El farmacéutico está en posición privilegiada para hacerlo.

¿Para qué sirve mi título?

Imagen títuloSi al gremio de los boticarios le pudiésemos adjudicar alguna heroína, más allá de aquella que aletarga, alivia y ralentiza el pensamiento, sería sin lugar a dudas la presidenta de Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.

Parece ser que el CGCOF no quiere permanecer ajeno a los vientos de cambio. Prueba de ello es que recientemente hemos visto a su cabeza visible autoenvestirse  abanderada de esta corriente, ya irrefrenable, que aboga simplemente por la transformación del establecimiento de farmacia en lo que siempre debió ser.

“La Atención Farmacéutica no es cuestión de postgrados, doctorados o másteres, sino del Grado en Farmacia”,”Los licenciados siguen saliendo de las facultades sin la preparación suficiente para ejercer labores clínicas en boticas”, indicó Carmen Peña en la “Jornada Taller La Atención Farmacéutica y la Universidad” celebrada el pasado mes de septiembre;  y debido a ello, dice, no existe una implantación efectiva y visible de esta práctica. Yo no sé a vosotros, pero a mi me parece que afirmar esto roza la heroicidad.

Las competencias que legitima la posesión de cualquier título universitario son dictaminadas por ley y dependen, lógicamente, de la formación recibida. De no ser así, cuando menos, sería para echarse a temblar. No obstante, visto lo visto, alguien debería explicar porqué desde el año 1997 la legislación española avala al farmacéutico para ejercer la Atención Farmacéutica sin tener la formación necesaria.[Definición y funciones de la Oficina de Farmacia en España]

Por si fuera poco, los del Parlamento Europeo tampoco se libran. La directiva 2005/36/CE, de reconocimiento de cualificaciones profesionales, da luz verde al reconocimiento directo del título correspondiente a nuestra licenciatura en Farmacia en cualquier estado miembro. Así, como lo oyen, no les tembló el pulso a pesar de nuestra escasa formación clínica y formar parte la Atención Farmacéutica de la práctica habitual en la Farmacia Comunitaria de  muchos países europeos. En Inglaterra, por ejemplo, donde, dicho sea de paso, ejercen un número considerable de farmacéuticos españoles, se realizan dos tipos de servicios remunerados : MUR (“Medicines use review”) y NMS (“New medicine service”). Para llevarlos a cabo es necesario, simplemente, realizar un cursillo de acreditación. [Pharmaempleo-UK.com: cursos para encontrar trabajo] 

Para terminar tan sólo añadir que, aunque pueda parecer lo contrario, a mi no me parece mal todo esto del diseño e implantación del “plan ideal”, pero por favor, aborden la verdadera causa por la que la Atención Farmacéutica no termina de cuajar en España. El doble discurso está más que agotado.

Artículo al que hago referencia: “La Atención Farmacéutica se apunta a la Universidad”. El Global, 13 de septiembre del 2013.